13/3/11

Volver a empezar...

                                                      
“Volver a empezar,
  que aún no termina el juego.
 Volver a empezar
que no se apaga el fuego.

Queda mucho por andar,
que mañana sera un día
nuevo bajo el sol.

Volver a empezar,
volver a intentar".*


                       Volver a empezar, volver a las clases, volver a las charlas, volver a encontrarnos.  Volver. Lo cierto es que hace muchos días que estoy por volver, por venir  aquí; se hace necesario reacomodar las mesas, abrir la puerta, asomarme a las ventanas. Me ha costado hacerlo y no porque no tenga tema para conversar,  ni porque no me guste encontrarme con ustedes. No sé, me ha costado volver y escribir. En este tiempo de vacaciones han ocurrido muchas cosas que me han hecho pensar o sentir que todo tiene su ciclo, que cosas que empiezan terminan, que nada es eterno, la vida es dinámica, las etapas vitales se renuevan y se suceden. Caos-cosmos, principio-fin, amor-dolor, vida- muerte. He pensado que, tal vez, esta etapa del blog y del boliche de la Flaca habia llegado a su fin. Aún no lo sé, pero aquí estoy, retornando a la charla. ¿Será que me renové y vuelvo con todo a empezar de nuevo en este nuevo año?...

                   Con esto que digo de los ciclos y de las etapas, en diciembre pasado decidí que cerraba una importante de mi vida y empezaba otra. No se alarmen, no cambie al de platinada cabellera. Decidí cambiarme del liceo donde trabaje´ durante los últimos catorce años, donde eché a volar y a andar todos mis sueños de docente y donde se me cumplieron muchos de ellos haciéndome sentir satisfecha de haber seguido mi vocación. Sabía que trasladarme, cambiar de sitio, de nivel y de contexto implicaría otro desafío, dinamizarme, motivarme, renovar mi compromiso con la educación pública y con los estudiantes, fascinarme de nuevo con mi profesión. Necesitaba eso, enamorarme de nuevo de mi tarea. Elegí un liceo de Segundo Ciclo, de más categoría, con edificio a estrenar y centro educativo a empezar de cero, soy su primera directora. Elegí un lugar donde nuevamente con mis compañeros pudiera marcar el terreno y trazar el camino; elegí no quejarme esperando la jubilación, rejuvenecerme y recomenzar con el mismo ímpetu aquel de cuando tenía veinte años. Me han hecho todos los honores en la despedida: regalos, flores, y hasta me han dado una medalla mis compañeros, tambien me han gratificado con el abrazo muchos padres y vecinos que hasta hace unos días no podían creer que me fuera de ese lugar. Todo el mundo que me quiere está feliz por mi luminoso y –podría decirse- exitoso destino profesional. Me he sentido valorada, halagada y querida. Debería estar radiante de felicidad. Se que va a ser así, si es que es posible ser feliz en este trabajo.

                     Elegí todo eso; me hago la guapa, pero lo cierto es que con cada despedida, con cada cosa, con cada gesto, a la hora de irme he estado de duelo, no he podido parar de llorar. Triste, como si se me hubiera muerto alguien muy querido.

                    -“Dire,¿es cierto que se va, que nos cambia por un liceo más nuevo y más grande?”… Eso me dijo un alumno cuando me reintegré al viejo liceo , en el mes de febrero, después de las vacaciones y antes del efectivo traslado. No supe que contestar, se me hizo un nudo en la garganta. No me interesa lo material ni los fuegos fatuos del escenario educativo. Todo lo que dije arriba –y es cierto, atendible y racional- sentí que era blablablá.

Sé cual es la verdad, como en la vida: hay que morirse para poder renacer. Volver a empezar, siempre; de eso se trata. Ojalá haya podido dejar a ellos ese mensaje.
* ”Volver a empezar”.Letra y Musica de Alejandro Lerner.


_________________________________