Defender la alegría como una trinchera,
Defender la alegría como un principio,
CENÁCULO VIRTUAL ... Los boliches son el sabio remanso al ajetreo y al agobio, la pausa necesaria al cansancio cotidiano, el ámbito en que mágicamente –tal vez inducidas por el café- se dan las mejores charlas. Los bares tienen historia, historia que se entrecruza con la historia de la gente y de la ciudad.
*Ideal para acompañar carnes rojas o aves. Se sirve en la mesa en una salsera.
** Disolver en una taza de agua hirviendo 1 cubito de caldo de carne (Knorr u otra marca).
Pueden acompañar la carne y la salsa con la cantidad que quieran del vino que deseen. No creo que sea dietética, pero servirá para mitigar el sufrimiento de estos días... ¡Salú!... ¡Hasta la victoria!

El diputado al cual voto acaba de enviarme un mensaje:"¡Vamos, que los tenemos!"

Estoy segura de eso, mi hogar no se ha convertido ni se convertirá en simplemente casa; mis hijos no me abandonaron y ni piensan irse aún; me gusta estar a solas con Él; tengo un proyecto de vida más allá de mi profesión de madre y de mis cacerolas; no me aburro, nunca me alcanza la jornada para todo lo que quiero y que me gusta; gran parte del tiempo de mis días transcurre fuera de mi hogar; atiendo otras muchas cosas además de atender a mis hijos. Y, sin embargo, ¿por qué este ridículo desasosiego?, ¿por qué este bochornoso sentir que me falta algo, que ando perdiendo un pedazo mío cuando Mariana no está?
Sabido es que una obra es clásica cuando muestra contenidos que son universales, cuando siempre está vigente, cuando sobrevive a aquella ficción expresiva y su sentido puede ser vivido en otra forma nueva posible. "Lo que importa - decía el Mingo, nuestro siempre recordado profesor de Literatura- es la verdad central que da origen y expansión a un mundo literario"(*). Siempre, delante de una lejana obra de arte, se opera una especie de "traducción o sustitución", relacionándola con nuestras experiencias vividas y pasadas o con lo posible, lo que puede estar por venir y ocurrirnos.
A mí, últimamente, me ocurre al revés. Lo que pasa a mi alrededor lo relaciono con algunas obras, o momentos de ellas que se me han quedado grabados. Es más, pienso que muchas ficciones que leí hace años y que expliqué en clase repetidas veces recién las entiendo, en su esencia, ahora.
"No pienso permanecer aquí sin honra para proporcionarte ganacia y riquezas", le dice Aquiles a Agamenón en el Canto I de La Ilíada y se retira a sus tiendas para volver al combate únicamente cuando le hayan honrado como se merece su dignidad y pueda crecer su fama en un cúmulo de gloria.
¿Que por qué digo todo esto?... Porque hoy , cuando me desperté de mañana y vi que la noticia del día era la derrota de Chris Namús anoche, antes de finalizar el primer round, no sé por qué se me vinieron a la cabeza los héroes griegos, épicos y trágicos. "No sabés cómo lloraba- me decía Él mientras me cebaba mate-, hasta el entrenador colombiano la consolaba en vez de festejar". Y me resonaron en la cabeza aquellas palabras de Aquiles, relacionándolas con la renuncia de Chris Namús, hace seis meses, en plena gloria y fama, a su contrato, a su manager y a su entrenador. No sólo se había mostrado estresada con tanta prensa y fama, también se mostró utilizada y mal pagada por sus gestores. Se arriesgó a perder todo, a ser sancionada y suspendida, a empezar de nuevo, todo para volver anoche y ganar, saltar a la cúspide del estrellato, alcanzar la gloria, acrecentar la fama.
Todo parecía estar preparado para su victoria, pero perdió.
Cuando vi este youtube -vale la pena mirarlo-, lo que me conmovió realmente no fue la derrota de la boxeadora, sino su llanto. Se me vino La Ilíada nuevamente a la cabeza, me acordé de la humillación de Héctor huyendo de Aquiles, en el Canto XXII, y suplicándole; Héctor, que se baja allí por un momento de su pedestal de héroe para ser simplemente un hombre.
No me gusta el boxeo, para nada. No me interesa;no creo que sea un deporte golpearse dos personas a veces hasta la muerte. Creo que es un negocio por el cual corre mucho dinero. No puedo ver cómo se masacran en el cuadrilátero, pero hace meses y meses que los uruguayos asistimos a la creación de esta diosa del ring, de esta joven hermosa y delicada a quien nadie aún había puesto un guante en la cara y que ha sido capaz de noquear a más de una de las grandes con su piña demoledora, de esta muchacha que antes de cumplir la mayoría de edad ya había conquistado el título mundial en su categoría ,y que ha sido capaz del invicto, siempre ganar, nunca perder.
La que subió anoche al ring, era mucho más que Chris con sus apenas veintiún años. Era como Aquiles volviendo al campo de batalla. La jovencita había sabido convertirse en una épica heroína y había luchado y realizado hazañas dignas de ser recordadas: supo elevarse por encima del común de las mujeres y las jóvenes de su edad dignificando el boxeo y , con su perfil, a las mujeres dedicadas a eso; encarnó los ideales del colectivo uruguayo mostrándose linda, joven, sana, humilde, trabajadora y esforzada, triunfadora, valiente; levantó la autoestima oriental con sus invictos; en poco tiempo -ella solita, con sus victorias- gratificó al pueblo de las humillaciones sufridas con las derrotas futboleras año tras año; hizo sentir que la garra charrúa no era un invento y que otro maracanazo aún podía ser posible en esta extinta Suiza de América.
Ella se había jugado a hacer valer sus virtudes abandonando a su antiguo manager y a su entrenador porque no respetaban su dignidad profesional, porque la curraban en las ganancias, porque quería ir a más. Se arriesgó a romper el contrato y a ser sancionada y suspendida. Esperó seis meses para este momento que debía ser la apoteosis de su triunfo. Contaba con la admiración expresa del Presidente de la República, con la expectativa y el cariño de su público, con un Palacio Peñarol repleto de fans y de banderas uruguayas en donde lucía su rostro en lugar del sol, lo que equivale a decir que Chris es quien hacía brillar la patria. Vencida por knockout en menos de dos minutos. Esto ha sido tal cual el final de una tragedia griega. Cuanto más grande y elevado el personaje trágico, más fuerte y estrepitosa su caída, como ésta de Chris.
Dio pena verla caer, creo que sin saber qué le estaba ocurriendo. Esto es algo así como si Aquiles, luciendo aquella hermosa armadura de oro fabricada por Hefestos, cuando volvió a la batalla - al final de La Ilíada- hubiera sido vencido por Héctor.
Creo que el espectáculo no fue la pelea, sino el llanto, las lágrimas de esa boxeadora que había elegido la fama y la gloria pero que sólo pudo ser una muchacha. Posiblemente le dolieran los golpes en la cara, pero más estaría doliéndole la realidad: no es una diosa, no es un afiche, es simplemente una mujer.Es simplemente humana.
Y yo, ¿por qué estoy hablando de todo esto?... ¿Quién soy yo para hablar de triunfos o derrotas de otros?... Es que me conmovió esa carita de pichón asustado, ese llanto de niña que se sintió humillada por no poder estar a la altura de lo que se había exigido y de lo que los demás esperaban de ella, y se me afloró mi alma de madre. Demasiado para sus veintiún años, la misma edad de Mariana mi hija. Si hasta dan ganas de auparla y acurrucarla para consolarla.
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(*)"Los clásicos y nosotros" -Domingo L.Bordoli-Ed.Banda Oriental-1965(Colección de ensayos)

Desde que se me ha pasado el tiempo y he constatado finalmente con certeza que nunca viviré en Montevideo, disfruto de esas calles medio rotas, medio sucias, grises siempre, del centro y de la ciudad vieja, de la paquetería de los barrios costeros más al este, de esa rambla maravillosa que empieza en Capurro bordeando el mar y sigue por toda la ciudad hasta Carrasco.
Vivir en Las Piedras, no ir todos los días a Montevideo como antes sino de vez en cuando, trabajar diariamente en una zona semirrural de Canelones,y estar a veinte kilómetros del centro, me da la posibilidad de mirar a Montevideo desde afuera, con otros ojos, como si fuera turista. Alejarme de ella me ha devuelto la sorpresa y el asombro de encontrarla cuando la miro.
Cuando estoy allí ya no me siento como si la vida me hubiera robado algo, sino que observo todo como si fuera la primera vez y me gusta, me gusta mucho. Lo que más me gusta es el mar, ese mar que se aparece por todos lados.
Comparto este paseíto del jueves pasado y ese día muy frío y luminoso con los amigos del otro lado del Atlántico que no conocen estos lugares. También con los de este lado que los conocen y los extrañan. Y especialmente con los anónimos poetas que frecuentan los boliches y dejan sus jirones escritos en servilletas de papel.
Salir a la calle hoy implicó empezar a vivir el clima de octubre. No sé si voy a resistir la expectativa hasta allá. Empecé el día muy tranquila y discreta. Pero a medida que me iba acercando a la urna me empezó a latir más fuerte el corazón. Y me he sentido tan invadida por los que te dije, tanto en la calle como en el lugar de votación -"qué los peló, que se nos vienen"- que me renació la rebeldía. Llegué a casa, refloté la caña atándole la bandera de Otorgués y la colgué en el balcón dejándola flamear mientras mascullaba entre dientes "que te recontra",refiriéndome a los de al lado que estaban meta repartir listas del enemigo.
Hoy también es un gran día porque votaron por primera vez mis dos hijos.
La canción de Zitarrosa va dedicada a los amigos que en esta época de acomodos y de cambios, aunque hayan cambiado la bicicleta o el fitito por un vehículo mejor, ocupen cargos más importantes en el trabajo,estén más veteranos, les haya crecido la barriguita y tengan una casa más grande y confortable, no se han "cambiado de trillo"; a los que en un día como hoy, a pesar del trasnochado desengaño, les renace la esperanza de una sociedad más justa y han ido a votar.

Y vos, Ross, ¿podrás perdonarme?...¿cómo me voy a olvidar de tu cumpleaños?...

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable