23/10/10

En el Día de la Educación,hoy me entusiasmaron tanto los chiquilines que se los digo así, con todas las letras;
¡¡¡QUE VIVA la educación pública!!!...quenoninó. No me arrepiento ni de lo que soy ni de donde trabajo. Hoy ir al liceo fue un orgullo, profesional y personal. Saludo especialmente a mi amiga Ross, que sé que estuvo más o menos en las mismas que yo, más bien más, y a Andrea que no sé en qué estuvo. Nada importa, sé que a las tres nos late el corazón y nos emocionamos aún, más, cuando vemos alumnos refelices en nuestro centro educativo.
Besos.

21/10/10

Hasta ya...

José Carbajal: "el Sabalero".





Que nunca falte....¡¡¡Salú!!!

12/10/10

Hoy subo veinte cometas...


Hoy subo veinte cometas.
¡Sobre los muros veinte cometas!

Debajo de un muro triste
estaba mi corazón.
Como un avaro oculto
contando su dinero,
estaba mi corazón.

¿Como un avaro
o como un prisionero?

Ah...¡Júbilo marinero!...
no más muro carcelero
mi corazón prisionero.
Ya sobre los viejos muros,
está mi corazón.

Y sobre el muro que el hombre
puso al hombre
está mi corazón.

Sube mi corazón,
cometa mía.
Roja lágrima mía,
encendida en el día
y en el día latiendo amaneceres.

¡Sube! Mi corazón...!
Líber Falco (1906-155)
Cometas sobre los muros

La Primavera se me apareció en el Cerro de Montevideo en ese cielo celeste diáfano infinito, increíble, con esas cometas remontadas por niños que reían. Y en esa Ciudad Vieja que nunca deja de enamorarme.


(Cliqueá sobre la foto si querés ver más grande)

3/10/10

Así no...

Así no hay Flaca que aguante. Juro que me esfuerzo, que pongo empeño, que me esmero. Pero con esta débil y casquivana voluntad que se va corriendo detrás del primer plato de saladitos que le pasan por delante, que no puede resistir una buena "picada" - más bien cualquier picada aunque no sea tan buena-, que se diluye frente a cualquier parrilla con unos chorizos y unos chinchulines humeantes y doraditos, que no se sabe negar cuando le ofrecen un J.W etiqueta negra -o etiqueta de lo que sea-, que se muere de sed cuando le muestran una copa de cabernet sauvignon, con esta puta voluntad -digo- no se puede; no hay Flaca que resista, amigos.
La primavera comenzó con una Flaca feliz, como muy bien podrán observar en la primera imagen de la presentación; una flaca dispuesta a seguir sacrificándose para perder los tres kilos que le sobran en pos de alcanzar su masa corporal ideal y lucir atlética y elegante en el verano canario y esteño. Pero los fines de semana me están matando. El fin de semana pasado,por ejemplo, fue fatal: cumpleaños con asado del Tata, función de teatro de "Fontanarrisa de bolero" con vino y tabla de fiambres en la Vieja Farmacia Solís, botellita de cabernet sauvignon regaladada con inmenso afecto por buenos amigos y, como dice la madrina, " y dale que va...aquí hay lomo pa'aguantar"... Así no se puede, la gula es fuerte y la Flaca débil.
Últimamente, en permanente conflicto, me debato dolorosamente entre esas ansias de llegar en línea a las blancas arenas del estío- a pesar de ser ya una mujer otoñal- y esta voracidad que siempre me caracterizó, pero que ahora, además, me engorda. El domingo pasado iba a hacerme de cenar zapallitos saltados con aceite en spray y revueltos con clara de huevo (clara, yema nunca), cuando vi esa maravilla de vino que me habían regalado Fernando y Susy hasta con dedicatoria en la etiqueta y terminé agregando a los zapallitos un poco de panceta picada y seis huevos batidos (enteros) y una taza de queso rallado y haciendo una torta de zapallitos con masa,de ésa que me queda como los dioses, para aprovechar el vino obsequiado con tanto afecto, porque ese vino merecía algo mejor que unos tristes zapallitos sin gusto para acompañar ese néctar de la vid.
En el medio de la semana iba obedientemente bien, pero para aprovechar lo que tenía en la heladera hice canelones de carne y de pollo con verdura; todo sanito, esa era la intención. No es cuestión de andar desaprovechando alimentos. Para qué les voy a contar, no pueden imaginarse cómo quedaron; no me pude sustraer, y mejor no digo cuántos me comí.

Anoche, después de trabajar todo el día en el liceo, cuando llegué a casa consideré que debía aplicar los conceptos de "cocina rápida" y con el precepto materno de no tirar nunca nada y aprovechar todo porque el ahorro es la base del hogar, sentí una obligación ineludible de utilizar los panqueques que me habían sobrado de cuando hice los canelones. Así que rápidamente, con los ya susodichos panqueques, armé unos pañuelitos de jamón y muzzarella, los cubrí con una salsa de champignones de mi invención que se hace en cinco minutos y los puse a gratinar en el horno. Juro que iba a cenar puré de zapallo con pechuguita de pollo frita sin aceite. Pero cuando saqué eso del horno, pensé lo que ya saben y que muchas veces digo:"vita brevis,¡carpe diem!"... "No te me achiques Flaca, aún falta para el verano" ...Y ataqué con todo.

Estaba firmemente decidida a pasar hoy a espinaca hervida y pechuguita de pollo asada sin piel. Pero me levanté temprano y me fui a desayunar a la cocina mientras todos dormían aún. Me gusta el silencio y la paz de la mañana en casa. Me apronté el mate, me puse a escuchar música brasilera...Ellis Regina cantando acompañada como de una jazz band, Piazzolla con su orquesta tocando tangos clásicos... El sol entraba a raudales por las ventanas y estaba tan lindo... La cabeza se me llenó de pensamientos gastronómicos pecaminosos... Por qué comer una espinaca insípida y dejar a toda la familia almorzando quién sabe qué, cuando tenía la salsa de champignones que me había sobrado y era un desatino salir a gastar en comida para ellos... Por qué no aprovechar, si tenía todos los ingredientes necesarios para transformar esa magra comida en un manjar...Y por qué no darle el gusto al cuerpo y al espíritu y a mi mamá que decía que cuando ella no estuviera ya nadie iba a comer pasta casera en esta casa...

Así que no tuve otra que remangarme, meter las manos en la masa y ponerme a hacer sorrentinos, que no me vienen de mi ascendencia española sino de esta vieja costumbrede amasar. Y aquí les dejo el registro.


Podrán pensar que tengo un sí muy flojo, que mi carne es débil. Pero nadie podrá decir que no me esfuerzo por mantener las tradiciones y transmitir la cultura familiar. Por suerte, mañana es lunes.

___________________________________________

Nota:Cliqueá sobre la presentación si no se te abre o la querés ver más grande.