22/6/10

Cosa de mandinga

Bo... ¿Y si el Pepe Mujica, además de todo, también tiene el poder de que la Celeste salga campeona?...¿No se les dio por pensar que ese hombre que ha sido capaz de tanto, hasta de hacer llover, podría llegar a ser capaz de convertirnos en campeones del mundo nuevamente?...

18/6/10

Aquellos zaguanes



"(...)Pero el zaguán se entregaba mejor a la alegría cuando culminaba un proceso que se iniciaba en la plaza del pueblo, plaza embaldosada con canteros, bancos y banda de músicos en el centro. En la plaza chicas y muchachos iniciaban el "dragoneo", que consistía en mirarse fijamente y mandarse una sonrisa cuando se cruzaban al dar vueltas a la plaza en sentido contrario. Allí el muchacho "se acercaba" a la señorita estratégicamente ubicada en la punta de las chicas tomadas del brazo y pedía zaguán.
Si ella aceptaba se pasaba del dragoneo al noviazgo que en sus primeros momentos consistía en que ella lo esperaba -habiéndose echado encima lo más lindo y nuevo que tenía-, parada en el zaguán en las horas de novios que eran de las 20 a las 22. Se empezaba por ella parada en el escalón, generalmente de mármol blanco, que daba a la vereda, con el corazón a los saltos al verlo acercarse. Seguía con el primer roce, la toma de la mano, el beso en esa mano, el brazo que intentaba tomar la cintura pero que, por el desnivel del escalón, caía en cualquier parte y los besos que no llegaban a destino... hechos estos que hacían que el muchacho, desde la vereda, pidiera la entrada, lo que consistía en que ella retrocedía dando lugar a que él subiera el malhadado escalón.
En el zaguán los novios hablaban siempre en voz baja; este hecho se producía naturalmente participando de la intimidad, de la ternura, de la emoción del acercamiento y, probablemente, había tenido su origen en que se sabía que la madre de ella custodiaba la visita oculta tras las persianas de la ventana más próxima.
Y así pasaban las ordenadas, pautadas horas con que el zaguán acompañaba las vidas de su gente ofreciendo sus pisos de baldosas que no tenían otro dibujo que el juego de sus líneas caprichosas de colores y el macetero de mayólica que reinaba junto a la cancel, alto, digno, con dibujos en relieve, que albergaba adentro, escondida, una humilde maceta que -para ponerse a tono con tanto lujo- mandaba al exterior un ramo de desmelenados crisantemos violentamente amarillos".


Prof. Magda Olivieri, 2009:Aquellos zaguanes, fragmento.

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Nota: RECOMIENDO LEER EL POST QUE SIGUE ("A propósito de lo anterior") y ESCUCHAR LA MÚSICA que subí de Jaime Roos con los textos de MAURICIO ROSENCOF para completar el sentido que quise dar a la publicación de este fragmento.

Así que apróntense el mate o tráiganse un cafecito (depende de en qué orilla del mar estén),encienda un cigarrito el que pueda hacerlo, y dispónganse a estar acá un rato, porque esto va para largo.

A propósito de lo anterior

La verdad es que aunque me ha dolido el cuerpo como si me lo hubiesen molido a palos, me vinieron muy bien los tres días de reposo que me prescribió el médico.Ayer ya no tuve fiebre, así que -tal vez por eso- abrí y leí el boletín de la Asociación de Profesores de Literatura que me llega todos los meses. No siempre lo abro inmediatamente de recibirlo y no siempre lo leo después de ojearlo. En general, me molesta mucho que algunos compañeros para explicar un texto o fenómeno literario escriban tan "en difícil" y que para poder entender lo que ellos analizan generalmente haya que ir a estudiar; es decir, a leer,además,otros libros que clarifiquen la crítica que busca esclarecer o desentrañar el sentido del texto literario. La verdad, es que me paspan, no los soporto; pseudointelectuales que hablan, hablan, hablan y no dicen nada (¡qué habilidad!), que creen que saber y demostrarlo es hablar en elíptico casi sánscrito. El Mingo nunca necesitó hablar así para ser quien fue y para dar sus mejores clases y convertirse practicamente en una leyenda en el Instituto de Profesores. Podría hablar más de los mediocres pseudointelectuales, pero me fui al carajo con el tema de esta charla, que no era ése.

Retomando entonces, lo que estaba diciendo es que estar "en reposo" hizo que esta vez sí abriera el boletín de la APLUcuando me lo dejó el cartero. Y me encontré con dos gratas sorpresas.


La primera sorpresa fue la publicación de un trabajo de la Prof. Silvia San Martín expuesto en el Curso de Verano 2010 "Literatura y Sexualidad" organizado por el Departamento de Literatura del Instituto de Profesores; me encantó. Allí, a través del poemario La Margarita de Mauricio Rosencof(*),hace un estudio del "noviazgo en los 50" (**) que está muy, pero muy bueno. Tanto, que me bajé la versión de La Margarita musicalizada por Jaime Roos y con recitados del autor (***), de la cual les dejo allá ariba una pequeña muestra que, si escuchan con atención, les va a hacer cosquillitas en el corazón. La verdad es que esta saga de 25 sonetos,como la define Rosencof, es toda una historia de amor(****).


Creo que si el recuerdo de los juegos de la infancia, el del Fitito y el de la Spika les llenó de nostalgiosa emoción, escuchar esta historia (o volver a escucharla) les va a remover muchas cosas. "El noviazgo en los 50", a pesar de las variantes, no fue demasiado diferente al noviazgo en los 60 y en los 70, y hasta en los 80. Sé que cuando escuchen, mis queridos coetáneos, se les van a pasar por la cabeza sus propias historias. No importa si el encuentro fue en la plaza o en el baile del barrio o en la parada del ómnibus o en el comité; no importa si el primer beso fue en un campito baldío, en una esquina oscura o en el cine; muchos no habrán contado con zaguán, pero estoy segura que andará algún ascensor, o pasillo, o dintel oscuro de la puerta vagando en los recuerdos de esas historias.

Ustedes dirán que estoy loca. Que hablo de La Margarita de Mauricio Rosencof y les publico otro texto, esa preciosa descripción de los zaguanes que hizo Magda Olivieri. Es que ésa fue la segunda grata sorpresa que me dio el trabajo de Silvia San Martín: encontrar a Magda, saber que todavía está en este mundo y que con poco menos o poco más de 90 años aún puede analizar y escribir así.


Cuando en la coda de su trabajo la profesora dice que cerró su charla leyendo un mail que le envió "una profesora fundamental en su formación, ya retirada y muy mayor" y empecé a leer el fragmento supe que estaba hablando de Magda Olivieri. El corazón me dio un salto: nunca más la vi desde aquella vez que la fui a visitar a Buenos Aires, hace como treinta años, después de que la Dictadura militar la destituyó en 1979. Profesora de Literatura Española e Iberoamericana y también de Didáctica Especial en el I.P.A.- Si alguna vez fui buena en algo dando clases se lo debo a ella. Y sigue dando cátedra, le mandó a Silvia la cita justa para su tema.


Ya sé que estarán diciendo "menos mal que la Flaca nunca está en reposo, porque si no nos tendría muertos con sus posteos; no actualiza nunca y ahora cuelga dos cosas juntas". Así que voy dejando por aquí y recapitulo sintetizando todo lo escrito: a)Magda fue grande y creíble y auténtica -entre otras virtudes-no por hablar en difícil, sino por ser certera, inteligente , precisa ,clara y -sobre todo- sensible al analizar, por eso publiqué su texto; b)¿quién de nosotros no se prendió fuego santamente de pasión alguna vez en el zaguán o algún otro recobeco y no anduvo deshojando Margaritas?; c) "noviazgos",¿eran los de antes?.


Les dejo sobre la mesa tirados estos temas, a ver si se enciende la charla nuevamente en este boliche, que si mal no recuerdo pretendía ser un cenáculo virtual.


Y como siempre dice Rosencof, ¡que nunca falte!...

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(*) Mauricio Rosencof, poeta montevideano; estuvo preso muchos años durante la Dictadura junto a Mujica en condiciones infrahumanas por ser otro de los rehenes. En el calabozo escribió estos poemas en donde el recuerdo de esa historia amorosa fue también una forma de evadirse de ese agujero mohoso y otra forma de resistir. Escribió los poemas en hojillas de armar cigarros que le daba algún guardia a cambio de que le escribiera cosas lindas para la novia. Las hojillas saliron de la prisión y salieron de la cárcel arolladitas, escondidas en el dobladillo de una camiseta.

(**) Si a alguien le interesa leer el trabajo, me avisa y se lo envío por mail, ya que hoy me llegó también la versión digital del Boletín.

(***)Se las recomiendo, escúchenla toda. La pueden encontrar completa en Internet,en lo programas que bajan música.("La Margarita",Jaime Roos y Mauricio Rosencof, 1994)

(****)La Margarita.Ed. Santillana,Alfaguara; 2006

4/6/10

Soy canaria



El mundialmente famoso cellista Yo Yo-Ma viene al Auditorio del Sodre el domingo 13 de junio. No lo voy a ver; ni me esfuerzo por ir, no va a haber entradas o serán tan caras que no da ni para ilusionarse. Dirán que no es el único cellista que toca bien, pero es uno de los grandes y viene a Uruguay. Ya sé que lo puedo ver en el You Tube cuantas veces quiera o bajar sus grabaciones con el Ares y disfrutarlo gratis. Pero ir a un concierto es algo distinto, es recibir la música de una forma diferente. El concierto, más allá de lo auditivo, está dentro de las artes del espectáculo. Y me gusta el espectáculo: ver a los músicos, saber quiénes son, mirarles la cara, observar sus manos mientras tocan; me gusta mirar cómo se han vestido, cuántos nuevos hay en la Orquesta, cómo siguen los veteranos; me gusta encontrarme con algunos que son amigos y -por qué no decirlo- me fascinan las luces del escenario. ¡Qué le voy a hacer!... yo soy canaria, ya lo saben.



Y cuando digo que soy canaria, soy canaria; me miren por donde miren. Esta afirmación nada tiene que ver con mi abuelo Francisco, que a fines del siglo XIX llegó al Tala desde Santa Cruz de Tenerife. Yo soy canaria porque nací en La Paz y ya hace mucho que vivo en Las Piedras, ciudades del departamento de Canelones donde habitan los "canarios". Estos lugares, si bien pertenecen a la zona metropolitana y son ciudades "dormitorio" distantes a tan sólo veinte kilómetros de la metrópoli, mantienen sus peculiaridades y pertenecen al "interior" del país, a lo que queda "afuera" de la capital.

Por eso, también por ser de afuera o del interior -como más les guste- soy canaria. Tengo así como un toquecito rural, "acanariado", que no deja de notárseme cuando irrumpo en la capital. Ahí de nada me valen los tacos ni las chalinas, el charme ni el cadencioso andar. Soy canaria, y se me nota. Sin ir más lejos, hace un tiempito fui a un concierto en el nuevo auditorio del SODRE - allí donde va a tocar el Yo Yo-Ma que no podré ver-; se trataba de la apertura de un ciclo conmemorando los doscientos años del nacimiento de Chopin y tocaba una pianista polaca el Concierto Nº1 para piano y orquesta. Parezco una mujer de mundo, con determinado barniz cultural, pero lo cierto es que soy canaria: cuando entré quedé estupefacta y boquiabierta. Aquello -el edificio del auditorio reinaugurado en noviembre del año pasado después de estar en construcción miles de años- no parecía de este mundo ni de esta capital.

Auditorio del SODRE *(Cliqueá sobre la imagen)

“Esto no es Uruguay", me dije. "Disfrutá Flaca, y hacé de cuenta que andás paseando por New York; esto es el Primer Mundo, tal cual, y sólo tenés que pagar cuarenta pesos para acceder a él". Entré, elegante con mis altos tacones, mirando desde lo alto con ese gesto de alguien que sabe dónde está pisando porque tiene cancha y sabe lo que quiere y lo que es bueno. Pura apariencia; no me animé a caminar mucho por miedo a resbalarme en esos pisos tan lustrosos y matarme de un porrazo haciendo el ridículo (primera canariada). No me caí, pero – como no podía ser de otra manera tratándose de mí- se me trancó el taco en la entrada del ascensor lleno de gente y tuve que descalzarme para poder destrancarlo antes de que se cerrara automáticamente la puerta y me apretara sin poder entrar (segunda canariada). Como buena canaria, no me importaba cuánto costara la entrada, yo quería sentarme en la platea; pero a la hora que llegamos sólo quedaban las entradas más baratas, las ubicadas en el cuarto piso, algo así como ir al "gallinero" del Solís. Subí molesta, no había ido hasta la capital a un concierto después de tanto tiempo para mirar colgada desde allá arriba. Pero eso no era el Solís, no; cuando llegamos arriba todo era diferente a lo que había imaginado: apenas bajamos del ascensor mis pies parecían flotar hundiéndose en los rojos alfombrados de los corredores, me sentí Agamenón pisando la alfombra púrpura y cometiendo deleitosamente el pecado de hybris (tercera canariada; no sería para tanto). Cuando ingresamos a la sala no me daban los ojos para mirar ,nos sorprendió una hermosa y amplia platea suspendida en el aire, que nada tenía que ver con el incómodo gallinero del Solís. Pero nada es perfecto en esta vida canaria mía, y el piso era tan pero tan empinado, y estábamos tan pero tan alto, y el escenario se veía tan pero tan chiquitito desde allá arriba, que tuve que agarrarme bien fuerte del de platinada cabellera para no sucumbir al mareo que me dio. Realmente, temí ir a parar abajo cayéndome de cabeza(cuarta canariada). Una vez instalada -por fin- en la mullida butaca, la vista desde allí era espectacular; sólo que no pude ver muy bien, y no por mi miopía sino porque no me pude ni acercar a la baranda y mirar perpendicular para abajo; me dio vértigo (quinta canariada).

Por suerte, los conciertos son para escuchar más que para ver, porque la acústica era perfecta. Y les diré que, canaria y todo, fui de las pocas que supo no aplaudir entre movimiento y movimiento, cosa que sí hacen muchas señoras paquetas que se sientan en la primera fila de la platea por ser felices poseedoras del abono para la Temporada del Centro Cultural de Música.


¿No es una injusticia que -por más canaria que sea- a Yo Yo-Ma sólo pueda verlo en el youtube y escucharlo por el Ares?
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*Fotos bajadas de internet.