30/8/09

Para terminar con tanto teclear hablando sobre la conveniencia o no de nostalgiar, no voy a hacer el relato de mi Noche de la Nostalgia, sólo voy a compartir con ustedes la belleza de este atardecer en Piriápolis con el que comenzó la noche junto al de platinada cabellera.Y parte del paseo en el que estuvo incluido el festejo.
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Nota: la foto no es trucha, fue sacada por nosotros.Es el momento tal cual, sin maquillaje.

21/8/09

¡ A ver, arriba esa locura!...

Esto está muy chauchón, amigos. Este boliche está perdiendo el brillo. A ver si le ponemos un poquito más de onda y por acá empieza a pasar el humor inteligente que nos ha caracterizado alguna vez. ¿Qué es lo que pasa con La Cofradía?...¿Ni siquiera les da por hablar un poco de La Nostalgia?... A ver si se encienden un poco y el 25 de agosto , cuando se haga el día y recuerden la noche del 24, festejan algo más que la Declaratoria de la Independencia.
Yo ya ando con el bolero soplándome al oído, canturreando la canción de la Canoura que está sonando, bailando en la cocina,con la espumadera en la mano, a los Bee Gees como Travolta, entornando los ojos cuando escucho a los Beatles y soñando con un mejilla a mejilla a la luz de la vela con el de platinada cabellera. ¿Dónde quedó todo aquel erotismo que desbordó con el concurso de boleros y de recetas eróticas?
Así, para largar un tema sobre la mesa, ¿qué pasa con La Noche de la Nostalgia de ustedes?... porque aquí casi todos tenemos más de cincuenta y sobradas razones para nostalgiar.

9/8/09

Los clásicos y nosotros

Sabido es que una obra es clásica cuando muestra contenidos que son universales, cuando siempre está vigente, cuando sobrevive a aquella ficción expresiva y su sentido puede ser vivido en otra forma nueva posible. "Lo que importa - decía el Mingo, nuestro siempre recordado profesor de Literatura- es la verdad central que da origen y expansión a un mundo literario"(*). Siempre, delante de una lejana obra de arte, se opera una especie de "traducción o sustitución", relacionándola con nuestras experiencias vividas y pasadas o con lo posible, lo que puede estar por venir y ocurrirnos.

A mí, últimamente, me ocurre al revés. Lo que pasa a mi alrededor lo relaciono con algunas obras, o momentos de ellas que se me han quedado grabados. Es más, pienso que muchas ficciones que leí hace años y que expliqué en clase repetidas veces recién las entiendo, en su esencia, ahora.

"No pienso permanecer aquí sin honra para proporcionarte ganacia y riquezas", le dice Aquiles a Agamenón en el Canto I de La Ilíada y se retira a sus tiendas para volver al combate únicamente cuando le hayan honrado como se merece su dignidad y pueda crecer su fama en un cúmulo de gloria.

¿Que por qué digo todo esto?... Porque hoy , cuando me desperté de mañana y vi que la noticia del día era la derrota de Chris Namús anoche, antes de finalizar el primer round, no sé por qué se me vinieron a la cabeza los héroes griegos, épicos y trágicos. "No sabés cómo lloraba- me decía Él mientras me cebaba mate-, hasta el entrenador colombiano la consolaba en vez de festejar". Y me resonaron en la cabeza aquellas palabras de Aquiles, relacionándolas con la renuncia de Chris Namús, hace seis meses, en plena gloria y fama, a su contrato, a su manager y a su entrenador. No sólo se había mostrado estresada con tanta prensa y fama, también se mostró utilizada y mal pagada por sus gestores. Se arriesgó a perder todo, a ser sancionada y suspendida, a empezar de nuevo, todo para volver anoche y ganar, saltar a la cúspide del estrellato, alcanzar la gloria, acrecentar la fama.

Todo parecía estar preparado para su victoria, pero perdió.


Cuando vi este youtube -vale la pena mirarlo-, lo que me conmovió realmente no fue la derrota de la boxeadora, sino su llanto. Se me vino La Ilíada nuevamente a la cabeza, me acordé de la humillación de Héctor huyendo de Aquiles, en el Canto XXII, y suplicándole; Héctor, que se baja allí por un momento de su pedestal de héroe para ser simplemente un hombre.

No me gusta el boxeo, para nada. No me interesa;no creo que sea un deporte golpearse dos personas a veces hasta la muerte. Creo que es un negocio por el cual corre mucho dinero. No puedo ver cómo se masacran en el cuadrilátero, pero hace meses y meses que los uruguayos asistimos a la creación de esta diosa del ring, de esta joven hermosa y delicada a quien nadie aún había puesto un guante en la cara y que ha sido capaz de noquear a más de una de las grandes con su piña demoledora, de esta muchacha que antes de cumplir la mayoría de edad ya había conquistado el título mundial en su categoría ,y que ha sido capaz del invicto, siempre ganar, nunca perder.

La que subió anoche al ring, era mucho más que Chris con sus apenas veintiún años. Era como Aquiles volviendo al campo de batalla. La jovencita había sabido convertirse en una épica heroína y había luchado y realizado hazañas dignas de ser recordadas: supo elevarse por encima del común de las mujeres y las jóvenes de su edad dignificando el boxeo y , con su perfil, a las mujeres dedicadas a eso; encarnó los ideales del colectivo uruguayo mostrándose linda, joven, sana, humilde, trabajadora y esforzada, triunfadora, valiente; levantó la autoestima oriental con sus invictos; en poco tiempo -ella solita, con sus victorias- gratificó al pueblo de las humillaciones sufridas con las derrotas futboleras año tras año; hizo sentir que la garra charrúa no era un invento y que otro maracanazo aún podía ser posible en esta extinta Suiza de América.

Ella se había jugado a hacer valer sus virtudes abandonando a su antiguo manager y a su entrenador porque no respetaban su dignidad profesional, porque la curraban en las ganancias, porque quería ir a más. Se arriesgó a romper el contrato y a ser sancionada y suspendida. Esperó seis meses para este momento que debía ser la apoteosis de su triunfo. Contaba con la admiración expresa del Presidente de la República, con la expectativa y el cariño de su público, con un Palacio Peñarol repleto de fans y de banderas uruguayas en donde lucía su rostro en lugar del sol, lo que equivale a decir que Chris es quien hacía brillar la patria. Vencida por knockout en menos de dos minutos. Esto ha sido tal cual el final de una tragedia griega. Cuanto más grande y elevado el personaje trágico, más fuerte y estrepitosa su caída, como ésta de Chris.

Dio pena verla caer, creo que sin saber qué le estaba ocurriendo. Esto es algo así como si Aquiles, luciendo aquella hermosa armadura de oro fabricada por Hefestos, cuando volvió a la batalla - al final de La Ilíada- hubiera sido vencido por Héctor.

Creo que el espectáculo no fue la pelea, sino el llanto, las lágrimas de esa boxeadora que había elegido la fama y la gloria pero que sólo pudo ser una muchacha. Posiblemente le dolieran los golpes en la cara, pero más estaría doliéndole la realidad: no es una diosa, no es un afiche, es simplemente una mujer.Es simplemente humana.

Y yo, ¿por qué estoy hablando de todo esto?... ¿Quién soy yo para hablar de triunfos o derrotas de otros?... Es que me conmovió esa carita de pichón asustado, ese llanto de niña que se sintió humillada por no poder estar a la altura de lo que se había exigido y de lo que los demás esperaban de ella, y se me afloró mi alma de madre. Demasiado para sus veintiún años, la misma edad de Mariana mi hija. Si hasta dan ganas de auparla y acurrucarla para consolarla.

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(*)"Los clásicos y nosotros" -Domingo L.Bordoli-Ed.Banda Oriental-1965(Colección de ensayos)