26/1/09

Estoy de vuelta


Hace una semana que llegué, pero he andado remolineando. Sé que algunos han estado expectantes respecto a mi regreso, pero no es fácil para mí reaparecer justo cuando Barack asume el poder y cuando cesa el fuego en Gaza; cuando el mundo está que arde una Flaca más o menos no es noticia.

Quisiera que ésta fuera una entrada triunfal, grandiosa como la música que elegí para acompañar este texto, quisiera entrar haciendo pata ancha; quisiera poder fascinarlos con mis relatos, quisiera robarles toda la atención, quisiera dejarlos exclamando “¡oh!”,”¡ah!”,"¡pah!",etc.; quisiera estar a la altura de lo que esperan, quisiera…pero no puedo salirme de la hamaca, tal como me ven en la imagen del post de despedida, ni de este estado de vacaciones en el que estoy sumida totalmente. Lamento desilusionarlos: no puedo sorprenderlos.

Soy simple. No esperen que les cuente nada excepcional. Lo que hice en estos días fue descansar, descansar y descansar, además de comer muchos asados con los amigos y disfrutar de la familia. No me fui a la Polinesia ni a Cartagena de Indias, ni a mi adorado Río ni a Bahía. No conocí lugares exóticos ni me embarqué en ninguna aventura extrema. No salí del departamento de Canelones; me fui acá no más, a la Costa de Oro, a 54 km. de Montevideo y a menos de 90 km. de casa, con el mismo marido de siempre y con nuestros dos hijos. Ya sé que, por lo menos, me podría haber ido a Rocha y haberme bañado en las aguas oceánicas de Valizas o de Cabo Polonio. Pero soy locataria y ,adem
ás, no voy a andar a esta edad metiéndome en el agite (al menos no por ahora). Me gusta La Floresta, me gusta dejar discurrir con Él los días mansamente, me gusta que todavía nos acompañen nuestros hijos en vacaciones, me gusta reunirme con amigos, me gusta caminar largamente de mañana, dormir de tarde, tostarme al sol en la playa tomando mate, mirar el mar, ver caer el sol, disfrutar todo y no hacer nada.

Y si quieren saber cómo estoy, ya saben que cuando empiezo a sentir la mirada de Él sin que lo mire, me resuena el bolero en la cabeza y, sin que me lo proponga, se me dibuja en los labios la sonrisa, entonces… ¡guambia con la Flaca! ...

Hoy quedan abiertas nuevamente las puertas y las ventanas de este lugar. Hoy se habilita nuevamente la barra de La Flacurita y está pronta la mesa para un buen café con una rica charla. Será grato encontrarlos.

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Comparto con quienes no lo conocen esto que no es el paraíso, pero es lo más parecido para mí en vacaciones.