23/8/08

Después de todo la nostalgia existe...

“Después de todo la nostalgia existe,
aunque no lloremos
en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco”.

Mario Benedetti

Ya dije en mi perfil que he llegado a la edad la nostalgia, de “la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”, como dice Andrea y ratifica la R.A.E. . Y no voy a repetir todas las cosas que nostalgio –que son muchas y valga el neologismo-, porque cada una de ellas ameritaría una entrada especial. Pero se acerca la noche del 24 y los que no viven aquí – aunque sean uruguayos como es el caso de Rafaela- se preguntan qué es eso de “La noche de la nostalgia”.

Ya sé que es difícil de entender, hasta para Vachi que vive en Montevideo. La nostalgia no es un momento, es un sentimiento, un estado del alma…¿Aquí hay una noche para festejar lo nostálgicos que somos los uruguayos?...¿Nos alegra saber y sentir que somos tristes?... ¿Melancólicamente nos juntamos con amigos, nos comemos un asadito o una picadita, salimos a cenar, vamos a bailar, etc.,etc.,etc.,para festejar y sentir que estamos nostalgiosos?.... La verdad es que sé que no se entiende, pero es así. Y no quiero ni contarles lo que entra en ese largo etcétera, desde estrenar ropa interior hasta usar y agotar los hoteles de alta rotatividad.

Lo cierto es que desde el 24 de agosto de 1978 en que al disc jockey de Tom Tom ,Pablo Lecueder, se le ocurrió aprovechar la víspera del feriado de la Declaratoria de la Independencia con una fiesta en la que sólo se escucharan “oldies” para nostalgiar, esa fiesta se fue extendiendo cada vez más y haciéndose más popular; tanto que hasta le patentó el nombre y le cedió los derechos al gobierno para que promocionara el turismo. La cosa llegó a tal punto que en el año 2004 la Ley 17.825 declaró oficialmente esa fecha como “La noche de la nostalgia”. Ya el festejo había pasado a la mítica boite Zum-Zum y de ahí a cuanto boliche andaba rondando por ahí y copar el interior del país hasta llegar incluso a Las Piedras.

Para los que no entienden o no son de aquí, no es que una se ponga a llorar desconsoladamente en esa noche, no, sino que –cuando llega esa fecha- tenés varias opciones para elegir qué hacer:

1- No prestás ninguna importancia al día ni a la fecha. Llegás del trabajo, te ponés ropa más cómoda, calzás las pantuflas, te aprontás el mate, y empezás a cocinar y a llenarte de olor a cocina hasta que llegue Él y le convides desganadamente con los mismos fideos con tuco de siempre. Está buena esta opción porque no te bajoneás con los “old hits” ni te dejás llevar por el consumismo y la idiotez de hacer todos lo mismo.
2- No salís a escuchar música y a nostalgiar bailando como si volvieras a la tonta adolescencia; asumís tu edad y tu condición y te quedás en tu casa, pero preparás una cena erótica para deleitarte con tu pareja (recomiendo leer las entradas de marzo en este boliche con el concurso de recetas eróticas de la cofradía). Y, en mi caso, sin correr ningún riesgo de que las tiburonas te lo devoren a tarascones como en el Café Bolero del mes de febrero, si lo tenés, bailás la música que quieras cuerpo con cuerpo, mejilla con mejilla. El lugar no importa, puede ser el living, el comedor o la cocina; lo que importa es que lo tenés todito para vos, ahí rendido con los oldies.
3- Podés no abusar del romanticismo exacerbado de esa manera y reunirte con amigos. Comprás un buen vino, cada uno trae algo para comer y hacés una buena picada acompañada de música de los 70 – después de todo me gusta mucho escucharla-. El cabernet sauvignon facilita charlas muy interesantes y veladas espectaculares. La fecha se pasa, sin dudas, como una experiencia enriquecedora e inolvidable.
4- Te olvidás del romanticismo, te comprás una damajuana de vino; ponés grabaciones de las murgas de hace cincuenta años atrás y del Mago y te morfás un buen asado con achuras, con tu pareja y/o con amigos. Terminás bailando y cantando solo y con un pedo monumental.
5- Salís a tomar algo o a cenar como tantas otras veces, sin que sea nada especial, soportás estoicamente las aglomeraciones y el tránsito para estar en onda, y después te volvés para tu casa sin pena ni gloria.
6- Te vas a tocar un concierto con la Banda Municipal y te jodés porque, después de eso, ya no tenés ni resto para salir, como es el caso de algún amigo que anda por acá. Si no saben cómo es esto, pregúntenle al Santi. Y, si no, vayan a escuchar el concierto en la Zitarrosa.
7- Te vestís con las mejores y más sensuales pilchas que tenés para la ocasión, te subís arriba de los altos tacos aunque no los puedas aguantar ni en chiste (pero aguantás), te arreglás el pelo en la peluquería, te pintás la cara como para la guerra pero salís en son de paz, te perfumás, te tomás tres Perifar Flex y dos Noveminas para aliviar las contracturas y los dolores en las articulaciones – yo, además hace veinte días que estoy tomando Diclofenax- y salís a cenar y a bailar hasta el amanecer riéndote del reuma y de las tuforadas. Bailás el “YMCA” de Village People, tal cual relata Andrea en Ajo y Agua, dibujando las letras con la coreografía, y cerrás los ojos y te creés que todavía tenés puesto aquel hot pants rojo con el chaleco de gamuza del mismo color, largo,calado y con flecos , la camisa floreada y las botas largas de antílope negro; revoleás la cabeza soñando que todavía te vuela el pelo largo hasta la cintura, raya al medio y lacio natural, y te sonreís, sonreís hasta el infinito con la sonrisa aquella pero la de ahora, la real. Lo mirás a los ojos y sos feliz. Seguro que cuando llegue la media hora de las lentas, cuando escuches a los Bee Gees cantando "How can you mend a broken heart" sentís todavía que tenés aquel vestido “bobo” minifalda, con las medias amarillas igual que las florcitas del vestido y aquellos zapatos con rombos de colores que habías comprado en Buenos Aires. Seguro que Él te atrae suavemente hacia sí, te pasa el brazo por atrás de su cuello, te corre el pelo y te susurra en el oído. Y los ojos se te llenan de chispitas y sonreís, sonreís y sonreís, porque al fin estás en este momento con chispeante alegría, aunque haciendo un esfuerzo sobrehumano para sobreponerte al dolor de los cincuenta, pero bailando así con el hombre de tu vida, el de platinada cabellera y aristocrático perfil.

No les voy a decir cuál es la opción que elegiré para este 24. Sólo les voy a decir que a esta altura del partido no está para andar desaprovechando ninguna oportunidad que a una se le brinde en bandeja, como ésta de La Fiesta de la Nostalgia,para tratar de seguir interesando y sorprendiendo, para divertirse y ser feliz.

Ya sé que se estarán diciendo. “Pero Flaca, ¡Flaca!...¿en qué mundo vivís?....¿sos tarada y consumista,además?".... Y sí, tal vez. Si la música me llevara a lamentar el recuerdo de la dicha perdida con Él, debería pasar el 24 escuchando la Pavana de Milán que Él tocó con el laúd en un escenario lejano y luminoso el día que lo conocí; o el repertorio de los siglos XIV, XV y XVI que tocábamos con el Capella Antica cuando éramos más jóvenes; o los arreglos de los tangos, las Suites de Bach o La Folía de Ponce que tanto me enamoraron cuando se las escuché tocar en la guitarra. Así que yo, en este 24, me acordaré de todo aquello pero festejaré que con kilitos demás, celulitis, reuma y dolor de pies, todavía me late desbocado el corazón cuando con Él bailo mejilla a mejilla.

Y “oldies” serán los trapos. Disculpen los más jóvenes, desengañados y de vuelta de todo; todo lo que dicen tienen razón, pero a esta altura es bueno ser un poco ridículo, jugar a lo imposible, inventar lo que se pueda y, como también dice Benedetti, “defender la alegría”, “ como una certidumbre”, “ a pesar de Dios y de la muerte” y “del dolor de estar absurdamente alegres”.

Yo nostalgio…
¿Tú nostalgias?...
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OBSERVACIONES:
1-Para un estudio riguroso y exaustivo del tema recomiendo la lectura de Guía Práctica para Conocer el Uruguay,Episodio XI Costumbres Uruguayas, quinta parte: La Noche de la Nostalgia.Andrea Albarenga en "Ajo y Agua".
2- Y digo yo: ¿las boites existen todavía?...Los que curten la noche montevideana,¿podrán responderme si todavía funcionan Macao, Zum Zum, Lancelot, Tarot?
3-Me costó mucho elegir música para este post, tanto que estuve a punto de subir nada y dejar el texto con el melancólico Leo Brouwer que ya estaba. Pero al final me atreví: empiezo con Celia Cruz porque más allá de la nostalgia, el bolero es representativo del romanticismo atemporal que ya saben que a veces me atonta y me embarga; continúo con Village People, también un clásico, y uno de los puntos más altos del baile de esa noche; termino con los Bee Gees en la media hora de las lentas por todos los recuerdos.


21/8/08

Sin palabras

Tal vez aquello de Rómulo y Remo no sea sólo una leyenda.
Estoy anonadada, acabo de escucharlo en el noticiero de la hora 20.00 en el Canal 12. Una perra cruza con ovejero alemán encontró una bebita recién nacida en el campo; la agarró y la llevó como pudo junto a su cría protegiéndola y cuidándola como si fuera parte de su camada. Eso ocurrió en La Plata, Argentina.
1-No dijeron si la perra pudo darle de mamar a la niña.
2-La perra no dañó a la recién nacida, quien sufrió los rasguños propios del traslado.
3- Un vecino llevó a la madre de la bebé. Tan sólo tenía 14 años. Digo yo que sería una niña asustada, de ahí que haya tirado a su hija recién nacida en el campo.
4- La informativista de Canal 12, sonriente, maquillada, bien vestida y bien compuesta con su planchita en el pelo rubio teñido, comentó insensiblemente lo siguiente: "esperemos que la madre aproveche esta segunda oportunidad".
Y digo yo: SIN PALABRAS...

14/8/08

La Flacurita



No será El Floridita de La Habana con el que nos ha hecho palidecer de envidia en sus fotos y relatos Codorníu, pero “La Flacurita” no está nada mal, ¿no?... Se los dije, la cocina de la Flaca tiene barra. Y a partir de ahora esa barra tiene nombre,"La Flacurita".

El nombrete lo inventó Ross hace unos días, se ve que porque me extraña. A mí me encantó: alude a esa característica física mía, la flacura – que ya no es para tanto-; y el diminutivo no sólo alude al tamaño de mi flaca figura, sino que encierra un valor afectivo. Además de todo eso, a mí la palabra me suena también a “locurita”, chiquita pero locura al fin, cualidad que considero está muy bien tener un poco a esta edad.

Como ven, amigos, inventar no cuesta nada. Ya sé que por aquí no pasó Hemingway, ni acodado en esta barra pensó en cómo escribir “El viejo y el mar”; pero por este boliche y cenáculo pasan todos los días ustedes, queridos e ilustres blogueros, la flor y nata blogueril de iberoamérica. Así que no me voy a achicar. Aquí no cantará Pablo Milanés o el Trío Tai, pero Él – el de aristocrático perfil- toca todos los días aquí la guitarra para mí y les aseguro que se han acodado en esta barra, más de una vez, actores y directores de teatro que ahora están famosos, insignes flautistas y eximios guitarristas y músicos. Así que no se conforma quien no quiere.


¿Que el cansancio te agobia a esta altura del año?...¿Que el trabajo te hastía y ya te tiene al borde del estrés?... ¿Que llegás con un agotamiento que te dan ganas de llorar?...¿Que el invierno arrecia, te achucha y te mata de frío?... ¿Que todo tu interior clama por vacaciones?...No sufras más. Pegate un sacudón y venite al boliche de la Flaca. Antes siempre había mate, café y algún vinito.

Ahora hay también daiquirí. Sí, eso que ven allí arriba es un daiquirí legítimo, como el del Floridita, hecho tal cual la receta, con sus ingredientes medidos no a ojo, como acostumbro en mi cocina, sino prolija y milimétricamente, lo que me hace suponer que no sólo luce como un daiquirí real, también sabe a eso. Y es un manjar, se los aseguro; les repara de cualquier cosa el alma. Me lo preparé ayer cuando llegué del trabajo bastante rota después de haber tenido ocho horas de Coordinación. Créanme que valió la pena; disfruté mucho del trago y de la quietud de la casa. Y mientras lo tomaba pensé mucho en algunos de ustedes.

Va este daiquirí para Beatriz, por todo su cariño incondicional y por toda la fuerza y todo el empeño que está poniendo; va también, especialmente, para Ross y Andrea que estudiaron como burras, pero aprobaron la primera prueba del curso con más que excelente y ahora van por la segunda vuelta; va para el Santi, que me tentó totalmente diciéndome “che, Flaca, esa receta debe estar buenísima”; y va también para Pepe que, aunque ya volvió de Cuba y sigue de vacaciones, escuchando cante jondo mientras contempla los rojos atardeceres del Mediterráneo, no se olvida de los amigos y comparte lo bueno de esta vida y de la suya con recetas como ésta del daiquiri.

Los demás no se pongan celosos, va para ustedes también. ¡¡¡Salú!!!...¿Creían que me había olvidado?

Y si a medida que se acerca la noche del 24 ya andaba con la nostalgia del bolero susurrándome al oído , ahora - después del daiquirí en lo de La Flacurita- no quieran imaginar lo que me sopla en la nuca el mambo.


Disfruten todos de este trago al son de los dos temas de la orquesta de Dámaso Pérez Prado que elegí para que nos acompañaran, porque es el Rey del Mambo y porque esa orquesta es especial para mí.










8/8/08

El último organito




(Joan Manuel en el Rex de Buenos Aires.2000)

Nunca me gustaron los organitos. Siempre me pareció patética la imagen del ciego o rengo o tuerto , con un monito o loro en el hombro, dando manija al organito para que sonara, recorriendo las calles para ganar algunas monedas. Ya sé que los más versados me van a decir que el “organito”, especie de pianola en miniatura, es el antecedente inmediato del bandoneón. Pero es así, no tengo nada contra el organito, sólo que la imagen que me sugiere cuando lo evoco nunca me gustó.


Con esto quiero decir que cada vez que he escuchado el tango “El último organito”, no he puesto atención en la letra, porque la simple palabra “organito” hacía que me bloqueara (¿pueden creer que había escrito “ me blogueara”?). Tuvo que hacérmelo ver Él -como tantas cosas que su sensibilidad me ha hecho ver en la vida- para que yo pusiera atención en la letra, en el poema de Homero Manzi.

Cuando me llamó a ver el video que había descubierto en el YouTube yo sólo reparé en Serrat,sólo en Joan Manuel, y me pareció grandiosa la puesta en escena y la escenografía del espectáculo. Me fascinó que cantará ahí, en una mesa de bar mientras se tomaba un supongo que cognac. Pero Él, el de platinada cabellera, atendió al tango. Y me dio cátedra. Y me hizo reparar en lo que estaba viendo y escuchando. Él habló de tango, y no puedo reproducir todas las cosas que me dijo y que me enseñó de ese tango y de todos mientras me cebaba mate porque me olvidé de la mitad de las cosas que me dijo; debería haberle sacado apuntes. De todas formas, no sería honesto que le estuviera robando letra a Él para escribir aquí. Él habló de tango porque es músico, pero yo reparé –además de en el Nano- en el texto . Nótese que digo “texto” y no “letra”, porque yo, antes que música, soy profesora. Debo reconocer que Él también habló del texto con muchísimo acierto. Entre otras cosas,es por cosas como ésta que me agrada tanto vivir con Él.


Bueno, para ir finalizando y no irme de tema, creo poder afirmar que a los que entran acá les ve a encantar ver este video. Lo colgué ahora porque creo que algunos de la cofradía andamos con el tema de la nostalgia. ¿Será porque se acerca la romántica noche del 24 de agosto?....¿o porque ya tenemos miedo de perdernos lo bueno del presente?... Más allá de todo lo que dice la canción, no me voy a poner a analizar esos versos. Sólo voy a decir que este tango fue escrito por Homero Manzi en 1949 y musicalizado por su hijo Acho y fue incluido por Serrat en su disco “Cansiones” ( sí, con “s”) del 2000. El hecho de que Serrat lo cante cincuenta años después muestra que el tema de la letra-poema siempre ha estado vigente. El tema – como el tango mismo- es la nostalgia. La nostalgia del tiempo y del paisaje perdido,de lo que se fue y ya no está. A eso canta el tango cuando deja de cantarle a los cuchilleros y compadritos, cuando gime por la pérdida del tiempo, que inexorablemente, como todo, pasa. Es eso lo que llora “el ciego de Carriego” mientras “fuma, fuma y fuma” dejando transcurrir las horas.

Cuando Homero Manzi escribe esta letra hacía rato que ya no andaban organitos por las calles; él se posiciona en un presente ficticio hablando con la certeza del futuro seguro("vendrán","elegirá”,”irá”,”molerán”, “sacudirá”,”será”,”saludarán”,”perderá”,”quedará”), como si eso que ya pasó fuera a ocurrir. Y desde ese presente llora y lamenta la ausencia futura del organito, que en definitiva es la muerte del tango y , también, de todos nuestros momentos presentes.De ahí la tristeza.

Pero dije que no iba a analizar.Va este video, esta música y este poema para todos aquellos que no pueden disfrutar enteramente de su presente feliz pensando ya en cuando no esté, que pasará y no estará, llorando anticipadamente porque acabará, pensando en la certeza de que todo es un devenir, un llegar e irse; como el organito “de ruedas embarradas” que -como el tango y como la vida- viene de las afueras, pasa por la ciudad, busca el arrabal y se va.

Va este video para todos los amigos que,como yo, ya vivimos el presente con nostalgia.