29/7/08

Buena, linda, guapa y trabajadora


Desde que Ross publicó el poema “Sustantiva”(*) con la expresión del deseo de querer ser “adjetiva”, a mí me rondan en la cabeza esos adjetivos calificativos del título: buena, linda, guapa y trabajadora. Como decía mi mamá. Pienso en ellos y me sonrío, porque se me viene a la cabeza un montón de recuerdos.

Crecí escuchando esas palabras que ya son mucho más que adjetivos, son lo que debía ser, son valores con los que a muchas de nosotras nos educaron. “Buena”: generosa, discreta, solidaria, sincera, leal; “linda”: ropa y zapatos de moda siempre, peluquería una vez por semana, una caja llena de cosméticos para el maquillaje; “guapa”: estar dispuesta siempre para los trabajos más sacrificados, emprenderla con lo imposible, limpiar, cocinar, hacer las compras, tejer, coser, bordar, hacer manualidades, ordenar, planchar, barrer bien tempranito la vereda, todo sin rechistar; “trabajadora”: ser constante, responsable, perseverante con las tareas, cumplirlas siempre, ganarte el pan, la vestimenta y el techo que te cobija.
Además de todo eso, estudiar con responsabilidad.


¡¡¡Pufff!!!...¿Cuánto, no?... ¿Qué nos hicieron?... Es lógico que ahora se me dé por bloguear.



Lo de “buena” está por verse, en esta vida todo es relativo; lo de “linda”, ya sabemos que hay gustos para todo y que todo termina en franca decadencia; lo de “guapa” y “trabajadora”, eso tal vez.


Hablando en serio, ya ven que los adjetivos que me rondan nada tienen que ver con los etéreos y elevados que se le ocurren a mi amiga Ross. Debe ser que estos días he andado muy “sustantiva”, que la Flaca del perfume, los tacones y el bolero hace tiempo no aparece por la cocina de casa, tampoco la que escribe algún post que pueda resultar interesante. Ésta que ronda por aquí lo único que quiere es sentarse al lado de la estufa a leña y lo mejor que ha podido hacer en estos días es pintar unas paredes descascaradas y cocinar un guiso de lentejas que me estaba prometiendo desde que empezó el invierno.
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(*)en El cristal con que se mira

20/7/08

El mejor de mis abrazos, para vos

No vayan a creer que este espacio, el boliche en Lo de la Flaca, es un lugar que promociona todos los "días de" impuestos por el comercio para vender. Nada más ajeno a mi voluntad, que soy anticonsumismo , aunque algunas cosas -para qué negarlo- me gusta consumir. No vayan a creer que no me gusta andar en auto y comprarme ropa y tener comodidades en casa. Pero tampoco la pavada de anotarse en una rueda de cicuta porque esté de moda, ni de andar siempre siguiéndoles el tren a los que te dije.

Aclarado el punto, quiero decir que hoy, 20 de julio, aniversario de la fecha en que el hombre llegó a la luna, es la fecha que se ha elegido para festejar el DÍA DEL AMIGO. Ahora hay día de todo: de la partera, del químico, del libro, de todo, menos día del profesor. ¿Cómo iba a faltar un Día del Amigo?... ¿Pero es que hay un día del amigo?...¡No me jodan!... El día del amigo ni siquiera es todos los días, es la vida misma de uno unida a la del otro, fuera de cualquier razón, cualquier espacio y cualquier tiempo. A veces tenemos amigos que nada tienen que ver con nuestra forma de ser; otros que pasamos años sin ver;otros con los que ya no saldremos más ni comeremos juntos ni nada porque se fueron a vivir lejos. Sin embargo sabemos que están, que nos acompañan, que la charla no terminó, que basta un gesto o una palabra para reanudarla. No sé, no sé cómo definir este sentimiento de la amistad verdadera.

Dicen que la palabra "amigo" proviene del latín "amicus", que probablemente derivó de "amore". También se dice que "amigo" proviene del griego "a" (="sin") y "ego" (="yo"), "sin yo", lo que definiría esa simbiosis en la que uno y otro se sienten identificados como la misma cosa, o definiría ese sentimiento "sin mi yo" que hace que un amigo no tenga "yo" y entregue su afecto y su lealtad sin límites al otro, y también se reconozca en el otro.
No sé, tal vez por eso Vinicius haya dicho que "los amigos no se hacen, se reconocen". Lo que sé es que hoy me empezaron a llegar emails de mis amigos con saluditos por este día, y me empezó a entrar como las ganas de abrazarlos a todos: a las tres amigas que tengo desde que nací ; a las dos que tengo desde mi más tierna infancia; a los que conservo de mi dorada juventud; a los que la vida me trajo en mi madurez; y a todos estos amigos bloggeros con los que nos buscamos aquí todos los días y nos compartimos y con quienes la amistad ya no sólo no depende del espacio y del tiempo, sino que ni siquiera depende de nuestras edades, ni de nuestros rostros, ni de nuestra presencia física. Sólo está dependiendo de las ganas de ser, de estar y de encontrarnos.
A todos los abrazo. Y les digo que aunque pase tiempazo sin verlos, no les llame por teléfono, me olvide de los cumpleaños, no comente sus posts, y muchas veces sea muy desatenta, es lo máximo para mí saber que todos ustedes están, y sentirme así de acompañada.

Prometo no escribir más melosos y desabridos posts referidos al "día de", ni de cumpleaños, éste es el último con estas temáticas. Como ven, estoy muy afectuosa, pero no creativa en la charla. Como quien dice, el exceso de trabajo y el cansancio me han pasado por arriba y me tienen bastante agobiada y aplastada. Ya vendrá la Flaca de los tacones y el bolero. Por ahora, desde este agradable boliche que está relindo hoy, levanto el verde , humeante y espumoso mate brindando por la amistad en general y la nuestra en particular. Y especialmente quiero dedicar el brindis a mi amiga Beatriz, con quien hemos transcurrido juntas la vida entera: me acunó cuando nací, nos "reconocimos" años después, y a esta altura es mi hermana.

Tal vez más tarde le demos al tinto.Para todos, va el mejor de los abrazos...¡Salud!

13/7/08

A ellos

A ÉL -el de platinada cabellera, compañero de mi vida y padre de mis hijos-; al Tata, a Santi, a Juan, a Carli , y a todos los que alguna vez hayan estado de parto con su compañera, a los que han cambiado pañales, dado mamaderas, bañado bebés, han hamacado niños cantando nanas para que se duerman, se han levantado de madrugada a taparlos cuando hace frío, madrugan para llamarlos y no se duermen hasta que no llegan; a los que les hacen el desayuno, los escuchan y sonríen, a los que comprenden y abrazan cuando la cosa se pone fea; a los que se esfuerzan por poner un bálsamo cuando las madres nos ponemos intransigentes y desequilibradas, a los que se les ilumina la cara cuando los ven llegar, a los que están siempre cuando ellos los vienen a buscar, a todos ellos les deseo que tengan un

¡¡¡FELIZ DÍA DEL PADRE!!!

7/7/08

La cofradía se divierte...

Hoy debería estar en el trabajo, pero estoy casi de vacaciones. Así que vine temprano a casa. Debería estar haciendo compras, pero ya cumplí con el supermercado y no tengo ganas de más. Debería estar vaciando la cocina para pintarla – para eso compré diez kgs. de cal- pero no. Estoy aquí para cumplir con la tarea que me han encomendado mis compañeros, los cófrades…¿Se dirá así?... Me refiero a esos, los del Sur, los habitué de este boliche y este cenáculo, y a ustedes, los que no estuvieron este domingo pasado con nosotros.

No sé por qué, pero siempre me encargan las crónicas y yo pienso que me tiran con la más dura. Las ocasiones se viven, no se cuentan. Seguro, como yo no soy narradora ni poetisa (sí, me gusta decirlo así en femenino), me dicen que mi estilo es el adecuado para estas cosas. ¡¡¡ ja,ja,ja !!! ... Permítanme que me ría, ¿soy acaso la croniquera oficial?... Últimamente, después de leerlos a ellos, a ustedes, cada vez me cuesta más escribir; es más, hay días en que no sé ni qué decir. Pero yo soy perseverante, la cocina puede esperar.

¿Quién nos puso “LA COFRADÍA DEL SUR”?... No lo sé, creo que fue Roberto de Méjico; pero en España, en algunos vínculos, estamos como los de “allende los mares”; otro, como Pepe, manda saludos y besos para “todos”, es decir, para nosotros los cófrades. Será, entonces, que aún sin darnos cuenta somos un grupo especial y distinto. Será que somos realmente una “cofradía”, y como dice el diccionario de la R.A.E., somos ”una congregación o hermandad que forman algunos devotos, con autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad”,”un gremio, compañía o unión de gentes para un fin determinado”,” un vecindario, unión de personas o pueblos congregados entre sí para participar de ciertos privilegios”.


Es cierto, tenemos el privilegio de darnos ánimo, de apoyarnos, de alentarnos en nuestras creaciones o acciones; tenemos la finalidad de expresarnos, de comunicarnos, de asomarnos diariamente a una ventana infinita - casi como el aleph-, abierta al mundo, que nos sorprende cada día, que nos eleva de nuestra chatura y miserias cotidianas, que nos sacude el cansancio y el hartazgo. Ya lo decía yo en mi primer post: “hermosa costumbre ésa, venida desde Europa, de encontrarse diariamente uno o más amigos alrededor de una mesa de bar dejando pasar el tiempo entre el humo del cigarro (¡ojalá!) y un buen café, charlando largamente, intercambiando ideas, cuestionando todo, arreglando el mundo, hablando de la vida, o interminablemente de música y teatro y de poesía.(…) Casi diría que parte de lo más lindo es ese estar en privado en una mesa pero, a la vez, poder mirar también alrededor y ver a los variados personajes que se amuchan allí, sin molestarnos, y jugar a interpretar sus gestos”.

Así se ha dado y esto no es casualidad. Unos con otros nos hemos ido uniendo y creo que con el mismo fin. Santi, el avanzado que blogueaba con el Fantasma y otros, me dejó en mi Escritorio el acceso directo de su página casi como instándome a participar en esto que yo no sabía lo qué era. Finalmente, después de mucho husmear, a instancias de él, me hice el blog para unirme a conversar. Enseguida se integró con mucho entusiasmo Ross; y después Germán , a quien trajo el gusto compartido por Jaime Roos; y después Andrea, a quien acercó su gusto por dibujar y su relación con Ross;y Andrea también se hizo amiga de Germán; y después vino Juan, traído por el Santi; y le siguió Fede, a quien trajo Andrea; y después llegó el Tata a quien trajimos todos. A todos nos une el afecto y algún gusto en común: la literatura y/o la música y/o las artes plásticas y/o la docencia. Nos gusta la vida, y también reírnos con un sentido crítico; nunca nos falta la solidaridad con todos y cada uno de nosotros. Con unos y con otros, se han ido sumando a la mesa compañeros desde otros lugares: Susana , La Maga y Musa Rella desde Argentina; Roberto desde Méjico, traído de la mano por Zitarrosa; Claudia, Pepe Codorníu, María Jesús, Dina, Cruela, Elly, Driada, Nani, Claudia, Sinkuenta y Rafaella, no sé bien cómo desde España nuestra madre patria; y otros de aquí y allá que van llegando. También se han unido a la mesa algunos que no escriben, pero que nos hacen el aguante para que podamos escribir y se bancan la mitad de la cama fría y vacía en la madrugada, comer guiso de teclas, hacer de cenar, mirar TV solos y –en ocasiones- nos comentan y hasta nos leen . Ellos – que también tienen su gran mérito- son nuestros compañeros de la vida: Bea la de Santi ; Graciela, la de Juan; Carli, el de Ross; y el de platinada cabellera, que es todo mío (mejor dicho, para mí).


Así es la vida y el blogueo nuestro de cada día. Y para envidia de muchos – eso fue lo que me encomendaron- debo decirles que esta Cofradía del Sur no sólo escribe hasta altas horas de la madrugada, sino que también se junta y se divierte. Somos unos locos, pero la pasamos requetebien.
¿Que cómo fue?... Todavía no lo sé bien, pero sí sé que Bea, que no escribe pero nos lee, convenció al Santi, que no quería dejarse ver la cara ni vivo ni muerto ( en realidad, la única que no lo conocía era Andrea), de poner La Cueva a disposición para un encuentro. Él, la verdad que tiene el sí fácil, y finalmente accedió porque, en realidad, ya había andado coqueteando mostrando las fotos de su mítico lugar. Así anduvo zonceando y tentando a las batichicas- Ross, Andrea y yo- hasta que , a instancias de su mujer y arreglando todo entre nosotras, se jugó el encuentro.

Bueno, se los digo de una… para que fenezcan de envidia algunos de Montevideo, otros de Mendoza, Buenos Aires y Santa Fe, otros que están en Méjico y otros de allende los mares: el sábado nos juntamos todos los de la COFRADÍA DEL SUR en La Cueva del Santi. Nos comimos un asado y una picada descomunal y estuvimos juntos desde el mediodía hasta que fue de noche. Y ahora comienza mi crónica, porque –como dice el sabio profesor Jorge Medina Vidal, colega de Literatura - la trivialidad de la crónica social sirve para saber quién es quién en este medio.


La de la idea, repito, fue Beatriz, creo que a propósito de la publicación que hizo el Santi de las fotos de su barbacoa construida con sus propias manos de músico y pintor, a la que él llama pachangueramente “La Cueva”. Bea es mi madrina segunda, algo así como mi hermana, así que no sé bien si ella a mí o yo a ella, pero nos convencimos de que era imprescindible y urgente un encuentro. Santi dijo finalmente que sí, que dejaría que le vieran su verdadero rostro y su panza. El Tata, a quien nunca le importaron sus canas, se pelaba por conocer a Andrea y a Ross, Ross deseaba reunirse con el Tata y con Juan, a quienes no conocía, y ver a Santi, con quien luego de casi veintiún años no se habían visto nunca más después de mi casamiento en el que ambos fueron testigos. Andrea no conocía a nadie más que a Ross y a mí y a Él; Juan no conocía más que a Santi y al de platinada cabellera que no bloguea, sino que cocina y limpia para que yo pueda hacerlo; Tata sólo conocía a su hijo Santi, a Juan, a mí y a Él. Si hubiera estado el Fantasma y hubiera aplicado un sociograma se hubiera hecho la astilla. Pero estoy segura de que ya opinará al respecto.


Alrededor del mediodía, poco a poco los blogueros de la Cofradía del Sur fueron confluyendo en la Villa de la Unión, a las afueras del centro de Montevideo, para llegar a la residencia de le Santi y la Bea. Ella tenía la casa que para qué les voy a contar, todo divino e impecable hasta el último detalle, como corresponde a su calidad de excelente y delicada anfitriona. La Cueva del Santi lució en todo su legendario esplendor -¡imponente!-, y eso que era de día, en ese estado de elementos reciclados finoli y semisalvaje, escenario ideal y acogedor para el encuentro.
Primero llegaron Juan Pascualero y Graciela, su esposa, desde el Oeste de Montevideo; también, desde cerquita, el Tata junto a la Lili, que no es bloguera pero es su hija, hermana del Santi, cuñada de Bea, amiga de la Flaca, y madre del Fantasma, por lo que más que justificada tenía su presencia allí. Luego llegaron desde el Norte Andrea con la Flaca y el de aristocrático perfil, que –además de ser el marido de la Flaca y conocer antes que ella a Juan Pascualero- es como hermano con el Santi. Finalmente aparecieron, también desde el Oste, Ross y Carli. Germán, no estaba, pero desde Santa Fe se hizo presente – creo que muerto de saudades,de sana envidia, y de ganas de estar allí- enviando mensajes a través del ogo de Andrea.
Fue un momento de esos que no se pueden creer, el Tata preguntaba “¿y vos quién sos?”. Parecía que todos hubiéramos pasado juntos toda la vida, también con los compañeros y compañeras de los /las bloggers. Es que, no hay duda, hay afinidad.


Como imaginarán, adiós mi dieta. Empezamos con una picadita que, en realidad, la comida debiera haber acabado allí, todo bien regadito con whisky ,caipirinha y buenos tintos nacionales acompañando los bocadillos y las carnes. Dijimos “¡si estuviera Susana con el Malbec de Mendoza!”. Pero aunque Susana no estaba, y Germán insistía desde Argentina a través del ogo, no lloramos, igual brindamos por nosotros y por todos y nos tomamos todo. Algunos no tanto porque, por culpa de los decretos de Tabaré y de tener que conducir, estuvimos muy discretos. La picada consistió en una espectacular mesa con menú lluvia donde los comensales pudieron degustar salchichicón, maníes y papitas chips comprados, impresionantes huevos de codorniz decorados de dos formas diferentes y huevos de gallina rellenos , tostaditas con caviar rojo y negro ( todo hecho por Bea); torta de fiambre con ananá y masa casera (hecha por Andrea), y empanadas de carne también con masa casera (hechas por la Flaca). Seguimos picando de una gran tabla: morcillas, chorizos, riñones y pulpa asados por el gran Santi en su espectacular parrillero. ¡Vamo’ arriba el Santi!... ¡No te mueras nunca!...Todo estaba a punto,espectacular. No es por agrandarnos, pero - como es costumbre en estas latitudes- comimos hasta no poder más; casi les diría que hasta el anochecer. Para finalizar, el broche de oro lo puso la especialidad de Ross: bombas caseras rellenas de dulce de leche como postre. Después de eso,café. Y el Tata cerró el evento regalando a cada uno de los blogueros,dedicado por él de puño y letra, un ejemplar del libro con sus memorias. Fue un acto sencillo, pero emotivo.

Ya sé que querrán las fotos, pero eso no es posible: no hay ninguna en la que estemos todos juntos posando y, además, creo que a todos nos gusta mantener cierto misterio.


Para la próxima, que no sé cuándo va a ser pero será, tal vez,esta vez sí, habrá guiso de lentejas. Eso lo digo yo. Hablando en serio, no bailamos ni hicimos chistes tontos y verdes, pero pasamos bien, felices, entre amigos, como si todos nos hubiéramos conocido desde siempre. Hace bien reunirse, charlar, estar en cofradía. Y divertirse. Habrá otros encuentros, estoy segura. Es bueno ver, a esta altura de la vida, que uno gana, se enriquece, y -como dice Juan Pascualero- que “hay gente así, ¡qué alivio!”.

¡¡¡GRACIAS SANTI Y BEA, por la hospitalidad, la calidez y la generosidad de siempre!!!

¡¡¡Que nunca falte!!!