18/4/08

Los recuerdos

(conectar audio)
"Los recuerdos tienen un perfume frágil
que les acompaña por toda la vida ,
y tatuado a fuego llevan en la frente
un día cualquiera,un nombre corriente
con el que caminan con paso doliente "

Hay días en que basta un sonido, un olor, un color, un gusto, o una palabra, y los recuerdos se me agolpan y se me vienen a borbotones. Como ya he dicho, estoy en la edad de la añoranza. Contrariamente a lo que pueda ocurrirle a muchos, a mí los recuerdos no me ponen triste, y no es porque no tenga también de los malos. A mí los recuerdos me gustan cuando vienen, y me gusta encontrarlos, y me agrada esa dulce nostalgia que dejan. Los recuerdos me dicen siempre quién soy, me ubican siempre en mi lugar, no dejan que me pierda.

A veces, como hoy, me esfuerzo por encontrar mi primer recuerdo y algunos otros.Se me viene el pasado como en flashes y me voy atrás, atrás y más atrás, y creo que me encuentro; me veo como en fotografías en muchos momentos significativos de mi vida.


Pero hoy no estoy aquí para hablar de lo que añoro y que nostalgio. Hoy esta canción de Serrat me hace pensar, con una sonrisa, en mis recuerdos y en cómo, sistemáticamente, los he ido acomodando para poder sobrevivir. Lo que dice el Nano al final de la canción también me hace pensar en lo cíclico del tiempo , en si al final podré sobrevivir siendo un recuerdo y en cómo me recomprondrán “ a su gusto y a su medida”, si no me olvidan, los que me quieren, los que me han querido y los que no ,entretejiendo esa memoria con sus propias vidas.

Me acuerdo de las palabras del Mingo Bordoli cuando nos explicaba La Ilíada y decía que "no hay peor muerte que la del olvido". Y me pregunto cuál será el gesto mío que quede grabado en la memoria de los demás y me defina en el recuerdo.

Hoy propongo que rescatemos del olvido algún recuerdo de esos que "volaron lejos o que los armarios encierran" bien guardados , de esos que nos sacuden pero que nos hacen sonreír al recordar.


12/4/08

Traspasando el umbral


Volví, queridísimos amigos. Realmente queridos, los narradores, poetas, sabios, pensadores, artistas plásticos, y grandes amigos que entran a mi boliche para compartir este cenáculo y me esperan para el encuentro, merecen que yo hoy abra el diálogo nuevamente colgando algo nuevo.

Han sido sensibles, discretos, delicados y compasivos; nadie me ha preguntado nada, no crean que no he valorado esa actitud. Y en agradecimiento a ella hoy voy a hablar de lo que nadie se ha atrevido a preguntar: cómo ha sido para mí cumplir cincuenta años.

Ya a esta altura, todos saben que hace poco menos de un mes que los cumplí; muchos saben que no lo pasé en casa; otros saben que, aprovechando la excusa del cumpleaños, pedí de regalo ir un fin de semana a Colonia del Sacramento y que el hombre de platinada cabellera me lo concedió; saben también que nos fuimos a festejar con nuestros jóvenes hijos aprovechando la semana de turismo. Lo que nadie ha preguntado aún es cómo pasé el festejo después de tanto bolero y tanta receta erótica en este blog, y tampoco- y ahí estuvo la delicadeza mayor- nadie preguntó cómo se siente una mujer como yo traspasando el umbral del medio siglo.

Trataré de contárselos y quiero que sepan que esto no se ha tratado de un día, esto de los cincuenta es una etapa que va transcurriendo, es un proceso, que no sé cuándo empezó y no sé si duele en el corazón, pero sí que remueve.Tal vez los últimos post hayan dejado una imagen de mí que no corresponde a la realidad; tanta autoestima en alza, tanto bolero mejilla a mejilla, tanta cena romántica y erotizante, debe haber dado la imagen de una flaca-loba feroz, de ésas que cuando llegan a un sitio -¡guau!- pisan fuerte con sus tacones y provocan un “¡ah!” o un “¡oh!”, y el susurro de alguna palabra que no quiero ser grosera poniendo aquí. Pero no, ya les dije que soy -era- flaca bajo perfil y que todavía no sé cuál es mi atractivo mayor, de lo que sí estoy segura es de que no se ve así a simple vista.
Ya he contado en este blog un chiste que me representa totalmente en esta etapa: “mujer, si tenés más de cuarenta y cuando te despertás te duele todo –los brazos, las piernas, el cuello, la columna, la cintura y hasta el pelo- sonreí: es que estás viva”. Bueno, la verdad es que ese chiste es para reírse cuando una tiene cuarenta, pero cuando una llega a los cincuenta empieza a considerarlo con seriedad, porque es tal cual. Yo la verdad es que estoy regia, espléndida, y hasta cambié el colchón por uno ortopédico para que no me ocurriera lo del chiste, pero estaría mejor si no fuera por las molestas várices, por el dolor frecuente en la región lumbar cada vez que flexiono la cintura o levanto peso, por la rodilla izquierda que se hace sentir cuando debo apoyar fuerte la pierna y por el ojo derecho con el cual cada vez veo menos de lejos.A pesar de todo lo anterior, para el que me ve, todavía estoy “enterita”, como se dice vulgarmente de los autos usados cuando están bien de chapa y pintura y se pretenden vender a buen precio. Supongo que el haber dejado de fumar mejorará aún más mi salud. Claro que todo tiene sus pro y sus contra, porque dejé de fumar, pero no puedo dejar de comer, por lo que mi peso aumenta vertiginosamente mientras que yo como y como. Para los que no me conocen y me vean dirán que soy una mentirosa, que de qué Flaca he estado hablando todo este tiempo.

Esto de estar perdiendo la imagen al traspasar el umbral y la esencia que me define me ha puesto un poco mal. Tanto, que cuando me vi en las fotos de Colonia y casi no me reconocí, me fui a pesar y llegué a casa y lloré desconsolada. Él me consoló,¡cómo no!; él festeja, se siente como dejando el garrón de puchero de siempre para saborear pulpa de lomo al fin. Finalmente se le está dando eso de tocar algo más que no sea hueso; ellos ,en el fondo, siempre quieren lo mismo.De todas formas, la semana pasada me pasó algo muy gracioso que terminó de levantarme el ánimo totalmente. Me encontré con una antigua colega - seria, fina y delicada-, quien me había conocido hace unos años cuando yo todavía era bien requete flaca. Transcribo el diálogo, y juro que es cierto:

-¡Te felicito!, dijo sonriente.
-¿A mí?, contesté con asombro.
-¡Sííí!..., siguió sonriente y me tomó las manos emocionada.
-¿Por qué?,dije yo ya sin caber en mi asombro ni saber qué decir.
-Por esa barriguita- contestó-,¿para cuándo esperás?...

¿Creen que me deprimí o me puse a llorar?... ¡No señores!... Largué la carcajada. Ella se murió de vergüenza de haber metido la pata así, de esa manera. Yo pensé en positivo, no es que esté tan gorda, es que estoy rejoven y espléndida, porque a los cincuenta que te pregunten si estás embarazada es para festejar…¿o no?

Bueno, hablando en serio, he cruzado el umbral y empiezo esta etapa con nuevos desafíos: matarme de hambre para adelgazar con lo que me gusta comer y cocinar, y no ceder de ninguna manera a las persistentes ganas de fumar que siempre me andan tentando, como si el cigarro fuera Mandinga. Ya van dos cosas que me gustan mucho y que dejaré de hacer. Pero no piensen que voy a dejar todas,es decir la tercera. El desafío mayor es mantener a ese hombre enamorado, además de poder acompañar a mis hijos en sus cambios y disfrutar de la vida a bocanadas.

Finalmente puedo decir que soy una mujer madura. Ya era hora,¿no? … No es raro cumplir cincuenta, la vida pasa. Lo raro es pensar que ya es más lo que se vivió que lo que queda por vivir; es raro sentir que todo se ha pasado volando, y que todo parece que hubiera sido ayer; es raro empezar a tener la certeza de que no soy inmortal y que me puedo morir; es raro ya no tener padre ni madre, ya no estar nunca más de hija; es raro sentirme casi la madre de mi hermano mayor; raro no pensar en bebés-hijos, sino en bebés-nietos; raro ver que mis hijos son jóvenes casi independientes, que me agradan mucho y con los que me agrada vivir, salir y conversar; es raro ver que muchos sueños que juraba se iban a cumplir, ya no serán. Es bueno que me pase todo esto acompañada del hombre de aristocrático perfil que todavía me mira como cuando me enamoró, hace ya más de veinte años y no tenía platinada la cabellera. Es impresionante también seguir teniendo al lado a algunos amigos de la infancia y a muchos de la dorada juventud, impertérritos, siempre al firme. Ahí. Los quiero mucho,siempre.

Es raro tener cincuenta, pero yo me siento igual, soy siempre la misma. La Flaca está dentro mío. Así que lamento desilusionar a algunos, como al Santi que ha insinuado querer hacer un concurso de tango en mi honor, ahora que pasé a esta etapa. Todavía no estoy para el tango; me gusta Goyeneche, pero prefiero escuchar con mi hija a los Beatles, coincidir analizando las canciones de Silvio Rodríguez e ir con ellos a los recitales de Pablo Milanés, aunque mis hijos hagan la lucecita con la pantalla del teléfono celular y yo me queme todos los dedos manteniendo el encendedor prendido mientras él canta “Yolanda” y yo me derrito.

Para terminar, les cuento que no quise festejos para mis cincuenta. Como dice mi cuñada querida y del alma que se la ve venir porque tiene cuarenta y ocho :”¿ ¡Qué!… todavía pretenden que festejemos?”, pero los festejos porfiadamente se extendieron por más de una semana. El día antes de mi cumpleaños, mi compañera de trabajo de toda la vida me hizo un cumpleaños sorpresa en su casa con los compañeros que denominamos el elenco estable; luego me fui el fin de semana a Colonia con Él y nuestros hijos y festejé durante tres días; para terminar nos fuimos el siguiente fin de semana a La Floresta. Con esto quiero decirles que festejé una semana entera, y de oeste a este del país. ¿Se puede pretender más?...

Gracias a todos por pasar por aquí y estar conmigo.

5/4/08

ESTOY SIN PC

No les puedo contestar ni visitar porque no me puedo conectar a Internet. El lunes llevo el servidor a revisar. Espero estar en breve por aquí. Abrazos a todos

1/4/08

¡El Tata tiene blog!

Abrió sus puertas el Tata, a quien ya conocemos a través de sus memorias publicadas por su hijo el Santi. Se lo pedimos a voces y allí está, esperando nuestras visitas y estrenarse en esto del blogueo. Sé que tiene mucho para contar y compartir y que le va a encantar encontrarnos allí:

http://www.tatabloguero.blogspot.com/

Y no les digo más datos del Tata porque anularía la sorpresa de entrar en su blog y leer su perfil.
Un abrazo a todos.