28/12/07

El tan ansiado descanso

En los próximos quince días la Flaca estará de vacaciones, permanecerá así, tal cual podrán observar en la foto a la derecha.

No me envidien, al Caribe no me voy; eso que ven en mi mano no es un coco, es simplemente un mate. Aquí no se conforma el que no quiere, y la gente como yo -que tiene la fortuna de gozar la licencia en enero- con un buen libro y el mate en la mano es capaz de encontrar la felicidad en cualquier parte.

Nos vemos a la vuelta, cuando retorne al café. Un abrazo.

18/12/07

La ilimitada estupidez humana y las fiestas tradicionales

La verdad es que para ser el primer tema que llega a mi mesa, me tiraron con todo. Hoy tenía ganas de hablar de otras cosas, pero, aunque no sepa por dónde empezar y puedan econtrarse en la blogósfera opiniones al respecto excelentemente sustentadas más interesantes que la mía, no soy mujer que se achique ante las circunstancias.

Poco puedo decir de la estupidez humana, cuando es habitual escucharme diciéndome a mí misma: "Me pasé de tarada". Reconocerlo y poder ver los momentos en que esa tara se manifiesta no está nada mal, por lo menos me ubica un paso adelante, del otro lado de la línea, considerando que la estupidez es precisamente eso: necedad, torpeza notable para comprender las cosas. El estúpido universal y total no puede darse cuenta de su defecto y eso es lo peligroso: no sabe quién es ni lo que puede llegar a ser o hacer.
Es así que en estas fechas muchos "vivitos" -que ya están largando sonoros eructos de cordero, vino tinto y caipirinha entregados desenfrenadamente a la gula y la pereza- no pueden ver más allá de sus narices y su prominente panza, mientras otros se parten la cabeza escribiendo sobre lo que no tienen ganas sólo para no dar la imagen de que le andan esquivando el cuerpo al bulto.

Y mientras tanto, mujeres como yo -que se pasan de taradas-, además de escribir, arrumamos el hogar, colgamos los chirimbolos en el arbolito, almidonamos el mantel blanco y bordado para la mesa, pensamos en el menú de las tradicionales fiestas, compramos regalitos para que todos tengan ese instante de felicidad que implica recibir una demostración de afecto convertida en algo concreto y material, nos esforzamos por lucir más hermosas en esos días especiales de Navidad y Año Nuevo, y les agarramos la tarjeta de crédito y se las reventamos bien reventadas con el pretexto tradicional de las Fiestas.
Ya lo dijo Einstein, "Hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy tan seguro."

¡Festejen!, hombres.¡Festejen!... Las mujeres les decimos: ¡Salud!...¡Salud!... ¡Chin,chin!...

16/12/07

PORFIADA COSTUMBRE

Hermosa costumbre ésa, venida de Europa pero tan rioplatense, de encontrarse uno o más amigos alrededor de una mesa de bar dejando pasar el tiempo entre el humo del cigarro y un buen café, charlando largamente, intercambiando ideas, cuestionando todo, arreglando el mundo , hablando de la vida, o interminablemente de música y teatro y de poesía. Todas las ocasiones y las horas son buenas para eso, pero de noche – como ahora- es lo mejor. Es en la noche que aflora la bohemia y donde el ambiente se vuelve más intimista y las reflexiones más profundas.Los boliches, café de por medio, son un espejo de la vida; allí se comparten sueños, se alivian tristezas, se producen encuentros, desencuentros y reencuentros, se festejan éxitos, se gestan y se acaban muchas historias. Casi diría que parte de lo más lindo es ese estar en privado en una mesa pero, a la vez, poder mirar también alrededor y ver a los variados personajes que se amuchan allí, sin molestarnos, y jugar a interpretar sus gestos.Los boliches son el sabio remanso al ajetreo y al agobio, la pausa necesaria al cansancio cotidiano, el ámbito en que mágicamente –tal vez inducidas por el café- se dan las mejores charlas. Los bares tienen historia, historia que se entrecruza con la historia de la gente y de la ciudad. Pensemos en el Sorocabana, por ejemplo, con gente como Ángel Rama conversando sus mejores críticas, Onetti leyendo el diario, Cabrerita delirando, Benedetti escribiendo La Tregua, el Mingo acodado en el mostrador dando sus mejores clases y Líber Falco leyendo sus poemas; o en el Bacacay –para mí siempre El Vasquito- con músicos, bailarines y actores compartiendo las mesas; o en el Lindobar, punto de encuentro, salida y llegada del Grupo Ensayo y sus amigos allá en la década de los 80; o en Los Yuyos, a donde dicen que iba Borges y últimamente la Generación del 77; o en muchos otros, como el Tupí Nambá, el Polo Bamba, el Café Moka,etc. que tantos genios dieron a la Literatura y al arte en nuestro país. Es una suerte que últimamente se estén revalorizando esos espacios y se reciclen y conserven, tratando de volver al viejo espíritu, eliminando los acrílicos, las cármicas blancas y los tubolux insoportables y volviendo al ladrillo, la lámpara y la madera, buscando el ambiente íntimo y acogedor que todos necesitamos para un café sustancioso y reparador, rico en consecuencias. ¡Lástima el decreto de Tabaré! … café sin cigarro no es lo mismo, no tiene el mismo efecto. Por culpa de Tabaré, cuántas veces nos decimos : “si vamos a charlar largo y tendido, mejor nos quedamos en la vereda así podemos fumar”. Y charlamos y fumamos, pero nos quedamos sin café. No, ya no es lo mismo. O tomás café adentro del boliche y disfrutás a medias de todo lo que dije, o fumás y te jodés y te quedás en la vereda. Tabaré no tiene la más pálida idea de lo que rompió y estropeó con su decreto y de cuánto perderá el país por ese impedimento. Por eso últimamente, lo mío no es el boliche, sino la cocina. Y cuando quiero deleitarme con un café y un cigarro en un trasnoche con amigos , me vengo a mi rincón con la PC. En estos últimos tiempos el Outlook me ha brindado casi el mismo placer. Las charlas más lindas y profundas con el Marqués, con Le Santi, con la Ninfa de blonda cabellera, con el Poeta del Bosque y con algunos otros seres entrañables, las he tenido aquí. Así que si Marosa de Giorgio era la reina del Sorocabana y del Mincho Bar arrastrando a su mesa a cuanto trasnochado interesante se le cruzaba, por qué yo no puedo hacer lo mismo y reinar en este blog, en donde se puede fumar todo lo que a uno se le cante mientras se toma un oscuro café o una copita de añejado sauvignon. Ya sé que no soy una elegida por las musas, no escribo cuentos ni poemas ni sesudos ensayos, no pinto cuadros, ni saco buenas fotos, pero me gusta el intercambio. Lo mío es eso: observar, analizar, opinar, intercambiar, charlar, charlar y charlar. Ésa es la idea: pasemos a la historia de la blogósfera : hagamos un CENÁCULO VIRTUAL.